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Cuidado del bebé luego de un parto por cesárea

La mayoría de los partos por cesárea se llevan a cabo con anestesia local, como por ejemplo, anestesia epidural o espinal. Con este tipo de anestesia, sólo se duerme la parte inferior del cuerpo para la cirugía. La madre se mantiene despierta, y oye y ve a su bebé apenas nace. Es posible que en algunas situaciones especiales la madre tenga que recibir anestesia general, lo que quiere decir que no estará consciente en el momento del nacimiento.

Generalmente se encuentra presente un proveedor de atención médica especializado en pediatría cuando una mujer tiene un parto por cesárea. Se revisa al bebé de inmediato para asegurarse de que no tenga problemas para respirar. Esto podría suceder debido a los medicamentos que la madre recibió durante el trabajo de parto o el parto propiamente dicho.

Una vez que se revisa al bebé, una enfermera se encarga de envolverlo en una manta y se lo acerca a la madre. En algunos casos, los bebés nacidos por cesárea permanecen en la sala de neonatología por un lapso de tiempo para su observación. Allí se efectúan los procedimientos habituales, tales como el registro del peso o la administración de medicamentos. En general, se lleva el bebé a la madre mientras ella se encuentra en el área de recuperación después de la cirugía. El amamantamiento puede comenzar en las primeras horas directamente en la sala de recuperación, igual que sucede cuando el parto es vaginal.

Última revisión: 11/1/2016
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¿Sabía usted?

Es posible que la piel de su bebé recién nacido tenga un color levemente azulado, pero se volverá rosado tan pronto como su respiración se regularice, según explica la American Academy of Pediatrics (Academia Estadounidense de Pediatría). En los primeros días después del nacimiento, es normal que un recién nacido respire con rapidez (hasta 60 respiraciones por minuto) y de manera irregular.